Hemorroides: Lo que tenés que saber

Se encuentran al comienzo del canal anal y por diferentes motivos pueden agrandarse, alterando la elasticidad de las paredes y transformándose en várices. Una vez que las venas se dilatan, se transforman en lo que conocemos como hemorroides.

La presencia de los plexos hemorroidales son normales en todas las personas y cumplen la función de llevar el flujo vascular de la zona peri anal al sistema venoso. Se encuentran al comienzo del canal anal y por diferentes motivos pueden agrandarse, alterando la elasticidad de las paredes y transformándose en várices. Una vez que las venas se dilatan, se transforman en lo que conocemos como hemorroides.

¿Por qué se forman?

Cualquier situación que aumente la presión en el sistema venoso al que tributan los plexos hemorroidales (embarazos, trabajo de parto, constipación crónica -los esfuerzos que hacemos cuando la evacuación es dificultosa-) favorece la aparición de las hemorroides.

Por otro lado, las diarreas frecuentes que traen jugos digestivos que no se han neutralizado, irritan a la mucosa congestionando los plexos hemorroidales.

Además, el consumo excesivo de bebidas blancas como gin, vodka o whisky, bebidas con alto nivel de taninos, o el uso excesivo de ingredientes en las comidas que sean picantes favorece la aparición de las mismas. Todos estos factores se suman a una predisposición hereditaria para que aparezcan.

Con el tiempo van creciendo

Hay tres paquetes principales distribuidos en la circunferencia del ano y otros cuatro accesorios. Estas varices con el tiempo aumentan de tamaño llegando a salir a través del ano con la defecación. A veces se reintroducen solas, aunque otras veces hay que reintroducirlas. Cuando no se pueden reintroducir y quedan afuera en forma permanente se denominan prolapso hemorroidal.

 

¿Se pueden complicar?

La persistencia de hemorroides de cierto tamaño puede conducir a complicaciones, entre las cuales las más comunes son la ruptura de las mismas con eliminación de sangre por el ano, la infección e inflamación conocida como fluxión hemorroidal o la trombosis hemorroidal, situación que provoca un dolor importante.

¿Cómo se tratan?

Los tratamientos involucran un abanico de medidas generales que incluyen cambiar la forma de alimentación, mejorar la evacuación, evitar substancias irritantes, a lo que se agregan pomadas locales y medicamentos venotónicos que mejoran parcialmente el cuadro. Cuando estas medidas no son efectivas es necesario intervenir. De acuerdo al tipo de hemorroides se pueden colocar ligaduras elásticas, inyecciones esclerosantes o resolverlas a través de una cirugía.

Mientras menor sea el tamaño de las hemorroides, menos invasivo será su tratamiento. Por este motivo, ante la aparición de síntomas que hagan pensar en la presencia de hemorroides, es conveniente consultar a un coloproctólogo e iniciar un tratamiento temprano.

En Clínica Privada Gallia disponemos de un Servicio de Coloproctología con alta experiencia en esta patología. No dejes de tomar tu consulta.

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