La flacidez es la pérdida del tono y firmeza de los tejidos que afecta principalmente a piel y músculos. El Lic. en Nutrición Pablo Valderrama, de Clínica Privada Gallia, nos comenta que medidas se pueden tomar para evitar la misma.
¿Flacidez en Piel, por qué aparece?
Numerosos factores se relacionan con la aparición de flacidez.
- Factores Genéticos: corresponden a la constitución interna de los tejidos que afecta a la calidad y elasticidad de la piel. Son de difícil tratamiento y las medidas apuntan a evitar su progreso.
- Embarazo: al término del embarazo la piel del abdomen puede quedar flácida debido al estiramiento de la misma. Gracias al uso de cremas con alto contenido en vitamina A puede prevenirse
- Obesidad: Una pérdida de peso rápida puede dejar exceso de piel que pierde su capacidad para retraerse. Se puede prevenir con el uso de cremas con vitaminas y evitando un descenso brusco de peso.
- Malnutrición: La falta de una hidratación adecuada afecta a la elasticidad de los tejidos. Asimismo, la carencia de determinadas vitaminas puede facilitar la aparición de flacidez. El aporte adecuado de líquidos y de alimentos con alto contenido en proteínas, vitaminas A y C puede ayudar a prevenirla.
- Malos hábitos: Se recomienda disminuir la temperatura del baño diario, utilizar jabones y shampoo neutros y mantener una limpieza y pulido de piel.
La Flacidez en los músculos
La misma se presenta habitualmente en personas que nunca han realizado actividades físicas, en edades posteriores a la adolescencia. También puede aparecer en personas que han realizado actividad física y dejan la misma en forma repentina y total (accidentados, enfermos y situaciones especiales) o cuando ha pasado demasiado tiempo sin realizarla. Se revierte con un plan nutricional adecuado y un retorno progresivo a la actividad física cuando es posible. Es importante aclarar que las personas que han tenido un aumento importante del volumen muscular la flacidez de piel es más notoria.
Pautas Higiénico Alimentarias
Consisten en mantener un adecuado aporte proteico a través del consumo de carnes, huevo y quesos entre otros. Además, disminuír el aporte de grasas saturadas presentes en frituras o alimentos de origen animal, aumentar el consumo de vegetales crudos frescos (evitando su oxidación) y limitar al mínimo el consumo de alimentos envasados.
También es importante mantener una hidratación diaria adecuada (1,5 a 2 litros de agua por día), para cumplir con el requerimiento basal de las personas.
En fin, todas estas medidas apuntan a tratar de mantener un ingreso calórico homogéneo como un estilo de vida.



